El Rodar del Mundo

Prestado, prestándose
de sol a luna y de luna a sol
vinculándose.
Así el mundo rueda
y es.

No existen abrazos, ni besos posibles
en un solo cuerpo.
Hablo y no hago más que robar palabras
de un baúl viejo y colectivo.

La lluvia no sería húmeda
si nada ni nadie la recibiese.

La soledad misma
que a veces orgullosa cree ser
su misma y profética hija
es el aliento necesario para el próximo abrazo
la cuerda silenciosa que hermana dos versos.

No amo lo que no se vincula:

el beso fingido
la palabra sorda
la lluvia ácida
la huida misantrópica.
(No amo lo que no es).

(Del poemario “Los Vínculos”, bajar en barra lateral)